Este es el trailer de anticipo de mi próximo VIDEO/DOCUMENTAL sobre la instalación en mi Chevy "LA MAGA" de un nuevo motor V8 350. Mi intención no es solo reflejar las tareas de mecánica, sino también dejar testimonio de un estilo de vida que sigue apostando a la pasión y la amistad en tiempos donde se venden autos como meros bienes de consumo. En definitiva, seguir en el camino de los que no nos ajustamos a las reglas del mercado y aún creemos que estos acorazados tienen alma y muchas historias para seguir siendo contadas.
HISTORIAS DE LA CIUDAD, LA NOCHE, LOS AUTOS Y LA RUTA
HISTORIAS DE LA CIUDAD, LA NOCHE, LOS AUTOS Y LA RUTA
"Ya he escrito toda la carretera. He ido rápido porque la ruta es rápida. Es sobre tí, sobre mí y sobre el camino"
(Carta de Jack Kerouac a Neal Cassady fechada el 25/5/51)
"Ya he escrito toda la carretera. He ido rápido porque la ruta es rápida. Es sobre tí, sobre mí y sobre el camino"
(Carta de Jack Kerouac a Neal Cassady fechada el 25/5/51)
miércoles, 14 de diciembre de 2011
martes, 15 de noviembre de 2011
CORONADO DE GLORIA

Con mi grupo de amigos habíamos recalado en una oscura discoteca del conurbano. Vaya uno a saber cómo llegamos allí. Creo que de zona sur, jamás recordaré su nombre. Mucho no nos quedamos. Año ’88 quizá ’89. Sonaba “Wonderful life”, de Black, y las parejas bailaban un estilo al que por aquel entonces llamaban “americano”. El boliche era uno de esos tugurios donde para salir a la pista había que saber bailar, y nosotros no sabíamos. Yo pensaba que eran todos unos grasas, con sus zapatos blancos y pantalones pinzados. En aquellos años aún existían esos locales nocturnos donde pasaban distintos ritmos, y había muchas mesas en torno de la pista, y había que tener la técnica para cada estilo musical. Nosotros éramos apenas cuatro pendejos que habíamos llegado hasta allí en el desvencijado Dodge Coronado blanco de mi amigo Rodi al que apodábamos El Dino (por dinosaurio, claro), en un raid que no terminaría allí, ni en el siguiente antro, buscando chicas fáciles. Era el lugar equivocado, las mujeres que allí bailaban americano se veían algo mayores que nosotros, y los tipos vestidos de Angelo Paolo que estaban con ellas realmente sabían bailar aquella “grasada” según mi percepción, pero eran –en definitiva- quienes detentaban a las presas de tacos altos y polleras cortas que nosotros hubiésemos deseado.
Nos fuimos en menos de una hora, justo cuando el DJ empezaba a pasar la infaltable seguidilla de Rick Astley, a quien por ese entonces yo detestaba.
Recuerdo que afuera de la disco había varios Torinos estacionados impecables que parecían mirarnos en silencio con sus inmóviles ojos redondos. No me llamaban mucho la atención en aquellos días donde la novedad eran las cupés Fuego y los 505.
La imagen borrosa de aquel oscuro boliche a veces me visita cuando escucho a Black o a Rick Astley en mi MP3 –es curioso como el tiempo hace que valoremos a los artistas a quienes antes rechazábamos-, pero la música de los ochentas nunca sonará igual que en los ochentas. El mundo que ahora me rodea no tiene la magia negra de aquel tugurio perdido en la bruma de los tiempos donde se bailaba americano y rock`n`roll, y nosotros nos sentíamos como Sonny Crocket, Rico Tubbs, Zwitec y Zito irrumpiendo en la mismísima guarida del líder narco Calderón, rodeado de sus mulatas.
Una primera lectura simplista podría consignar que, en noches como aquella, éramos solo un grupo de chicos de barrio saliendo a divertirse. Yo, a la distancia, por el contrario, me animo a sostener que éramos un puñado de intrépidos exploradores sumergiéndose en las profundidades de lo desconocido.
Alguien alguna vez escribió aquello de “atravesar el viento sin documentos”. Gran línea. Chapeau!, clap hands! como dice Tom Waits. Esa es una de las llaves doradas que abren las puertas de mundos donde la lógica de los horarios y la rutina pierden sus dominios. Una gavilla de desfachatados con el viento frío de la noche dándoles en la cara. Aún creen en el amor, en la velocidad y en el Heavy Metal. Solo miden el aceite, el agua y controlan que a un auto argentino de apellido americano, hecho de hierro y de casi dos toneladas no le falle el encendido: punto de partida para una noche que recordarán por siempre y de la que escucharán sus nietos.
En tiempos en que nuestro patrimonio estaba dado por nuestras colecciones de discos y cassettes, y no había facturas de gas ni resúmenes de tarjetas de crédito llegando a nuestro nombre, ¿Quién podría detenernos?
La carrocería del Dino nos volvió invencibles. Algo oxidado y con un techo vinílico con faltantes, ya era un auto viejo para fines de los ochentas y no cotizaba tanto como las XR4 que se nos ponían a la par, pero era nuestro pasaje a la libertad, o quizá una invitación a las más audaces aventuras de fin de semana después de medianoche en aquel mágico universo donde la vida social se daba en planos reales, bajo las estrellas, y no frente a un teclado usando un nombre falso. Con mis amigos a bordo de aquel Coronado nos habíamos convertido en los forajidos del Far West y hasta recuerdo cuando una noche rescatamos al hermano de uno de los muchachos que venía corriendo a pié perseguido por la Federal, y lo cargamos en el Dino para perdernos en el horizonte de la Avenida del Libertador levantando polvo como si fuésemos Billy the Kid y su pandilla.
En el piso de aquel Coronado, podían encontrarse desde cajas de pizza hasta botellas de cerveza, y menos la bocina, todo hacía ruido en aquel auto, por eso subíamos al máximo el volumen del pasacassette donde sonaba Maiden, a veces Zeppelin. Allí teníamos apasionados debates de temática cinematográfica, donde cada uno exponía sus sólidos fundamentos tratando de respaldar su posición en referencia a si Rambo I había sido o no mejor que Rambo II. Nos poníamos a la par de las chicas más lindas que pasaban, para piropearlas, y ellas nos ignoraban con una frialdad que cortaba el aire, lo cual actuaba como disparador para que Rodi, tras el volante comenzara a proferirles las más atroces guarangadas. Nadie se fijaría en cuatro atorrantes con sus miradas de fuego y de visible mala posición económica (dado el auto destartalado en el cual se desplazaban).
Pero teníamos la inocencia de aquellos que se sienten felices de la vida sin temer a la muerte, cuyo rostro despiadado aún no conocíamos de cerca.
Y luego pasaron los años, y las décadas; y ya no fuimos adolescentes. Y el país se cayó varias veces, y las sucesivas crisis económicas hicieron que la familia de mi amigo Rodi descuidara y dejara caer al mítico Dino, el cual quedó arrumbado junto al cordón de la vereda en la calle Pinzón en La Boca. Un día, dado su abandono, se lo llevó una grúa de la Municipalidad. Esa grúa se llevó nuestros años de inocencia juvenil mientras se marchaba. Me gustaría algún día encontrarla para rescatar al vaqueteado Dodge y a nuestras ilusiones doradas.
De vez en cuando en sueños persigo en vano a ese remolque, mientras se aleja con el Dino perdiéndose en la niebla.
Se solicita a la ciudadanía cualquier dato referente a un móvil de arrastre de la vieja Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires acarreando los restos traqueteantes de un Dodge Coronado blanco con mucho óxido y en aparente estado de abandono. El valor sentimental de ese auto resulta incalculable.
Por CESAR RODRIGUEZ BIERWERTH
domingo, 9 de octubre de 2011
FOTO junto a mis amigos de Chivopasión

La mayoría de mis cuentos y videos (desde "Viajar en el Tiempo" hasta la saga de las "Cruzadas", y muchos más) hacen referencia a la amistad. Simplemente elegí esta foto junto a mis amigos de Chivopasión para simbolizar más allá de un texto, el espíritu que a veces pretendo reflejar en mis relatos. Al mismo tiempo quisiera que todos aquellos que siguen mis cuentos a través de este blog se sientan incluidos en la imagen. Gracias por seguir junto a "La noche de la Chevy". CESAR.-
miércoles, 7 de septiembre de 2011
FANTASMAS OXIDADOS

El antiguo casco oxidado de un auto clásico de fabricación nacional, hecho en los sesentas, te mira en silencio bajo capas de polvo y espera escuchando a tu corazón.
En los shows televisivos mas bizarros de un pasado inocente, el viejo mago Tusam se acomodaba su peluquín y antes de comenzar sus increíbles pruebas decía: “¡puede fallar!” Filosofía pura.
El quijotezco ilusionista crepuscular solía salir airoso de sus peligrosas proezas. A veces no. Pero se planteaba a sí mismo los desafíos más descabellados, y se arrojaba al vacío de la televisión en vivo y sus consecuencias cuando algo salía mal, que era, claro, lo que todos esperábamos.
Pero allí estaba el veterano prestidigitador de bajo presupuesto intentando lo imposible para sorprendernos, luchando contra sus molinos de viento en la convicción de que triunfaría ante aquello que nadie se atrevería a intentar. Tusam saltaba desde el trampolín de los valientes, a la vez que nos recordaba su condición humana al grito de: ¡puede fallar! Toda una lección.
Se dice que un héroe es una persona ordinaria que logra proezas extraordinarias. Claro que podemos fracasar en el camino de los sueños, ¡pero que triste sería ni siquiera buscarlos!
Aquellos tiempos parecen a veces tan lejanos, pero están cargados de pequeñas cosas que hacen a lo que hoy somos.
Fantasmas del cine Luxor, y del Concorde y del Paramount, con sus programas continuados de películas de acción y sus maníes con chocolate en cajitas amarillas. Fantasmas de las chicas más lindas de Karim, y del Montecarlo, y de Affaire, que detrás de la barra de tragos escondían sus mochilas con libros universitarios y papelitos de cocaína. Fantasmas de Ave Porco, y del Morocco y del Club Caniche, donde la noche podía ser la mas dulce aventura con perfume de sahumerio canábico y el sonido de aquello que llamábamos “tecno-dark”. Fantasmas de aquel bar Quijote de Avenida de Mayo donde la noche se transformaba en día para aquellos que decidíamos no dormir en las nacientes mañanas de domingo. Fantasmas de aquel Abasto al que Luca le cantaba y que no era un Shopping. Fantasmas de verdes hipopótamos de comidas rápidas con frenys y mobures, y de carreteantes montañas rusas en Libertador y Callao. Fantasmas de las viejas cúpulas del edificio de Córdoba y Esmeralda que nos observan como gárgolas de Notre Dame.
Sabemos que están allí. Y que nos miran en silencio. De a momentos codeándose y susurrando entre ustedes en forma burlona, lo aburrida que se ha puesto Buenos Aires.
Las líneas paralelas jamás se tocan. Y la realidad es un derecho trazo gris que corre a la par de la raya en la cual ustedes nos miran desde las cornisas como los ángeles germánicos de Las Alas del Deseo, o como Brandon Lee en El Cuervo. La “realidad” es una recta que corre paralela a la línea de los espectros con oscuras alas como ustedes. Pero a mi no me engañan. Sé muy bien que están ahí mirándome y señalándome a veces con el dedo, comentando si es que me veo algo cambiado al cabo de todos estos años. El cielo sabe cuanto extraño a veces aquel vagabundeo, acelerando por avenidas nocturnas casi desiertas a la hora en la que salíamos los lobos y dormían las ovejas, escuchando al locutor de radio Horizonte decir a cada hora: “mientras tanto aquí, en Buenos Aires…una nueva hora comienza”.
Sé muy bien que sus espectrales sombras saltan de cornisa en cornisa y me vigilan expectantes, quizá para ver mi próxima jugada. Puedo vivir perfectamente bajo la mirada de todos esos fantasmas de poetas de café y santos bebedores.
En algún momento Jack Kerouac escribió sus famosas 30 máximas de la prosa moderna, y justamente la número 4 –mi favorita- dice: “enamórate de tu propia vida”. Por su parte, D.H. Lawrence sostenía que ni a través del cielo o el paraíso o el amor es que el alma se complace, sino a través del “camino abierto”.
En tanto, aquel viejo casco de majestuosas líneas fabricado en la antigua era del hierro bajo la influencia de los dioses de Detroit, sigue aguardando en ese garage o granero polvoriento. Quizá esté tratando de decirte todo esto con su muda parrilla de metal. Muchos jamás podrán escuchar su clamor, su grito silencioso. Es que ciertos autos no han sido creados para los mediocres. La armadura del templario o la del samurai no estaba reservada para cualquiera, había que ganársela, y no estaba precisamente destinada a los débiles.
Si apoyas tu oído en sus capots, en sus guardabarros, ¿quién puede asegurarte que no escuches alguna de sus épicas historias de nocturnas avenidas, romances apasionados o rutas infinitas? Si, rutas infinitas, quizá los caminos abiertos de Lawrence.
Un auto clásico, pesado caballo de indomable corazón, es en definitiva al igual que vos y yo la suma de sus historias, cicatrices y fantasmas; y ante todo tiene un mensaje para transmitir: “no voy a morir arrumbado. Solo la carretera podrá salvarnos”.
El viejo Sly Stallone –tan denostado por pseudointelectuales enclenques que jamás se calzaron los guantes ni cruzaron un golpe- expresó en su sexta parte de Rocky aquello de que “no se trata de que tan fuerte pegues, sino de que te levantes cuando te golpeen”. Idéntico mensaje al del poeta Almafuerte más de un siglo antes en estas tierras.
Hay un Torino, un Impala, un 400 esperando en tu destino, es el camino del guerrero, el sendero del templario.
Los fantasmas de tu ciudad, de tus noches, de tus rutas y de tus garages te miran atentos, ansiosos por verte acelerar ese carro de combate y rugir una vez más. Nadie tiene la victoria ni la paz garantizada al final del recorrido, pero solo los bravos se levantan y lo intentan, quizá como aquel viejo mago de bajo presupuesto que nos robaba una sonrisa al encarar sus pruebas demenciales. ¡Puede fallar!
Mientras tanto, aquí, en Buenos Aires…una nueva hora comienza.
CESAR RODRIGUEZ BIERWERTH
domingo, 14 de agosto de 2011
LA TERCERA CRUZADA (CUENTO) -Primera parte-
PRIMERA PARTE DE MI NUEVO VIDE/CUENTO "LA TERCERA CRUZADA".-
LA TERCERA CRUZADA (CUENTO) Segunda parte-FINAL-
SEGUNDA PARTE DE MI NUEVO VIDEO/CUENTO "LA TERCERA CRUZADA".
martes, 2 de agosto de 2011
INVITACION estreno de LA TERCERA CRUZADA

El SÁBADO 13 de AGOSTO a las 19:30 hs. estaré presentando mi nuevo video LA TERCERA CRUZADA que corresponde al cuento ya publicado en esta blog, en un local de San Telmo, con pantalla grande, buen sonido y algo para tomar para aquellos que asistan. Los cupos son limitados, ya que lo hago todo por mi cuenta, por lo que es importante que aquellos que vengan me hagan sus reservas para entrar en la lista que estoy armando y darme la certeza de que van a venir. Asimismo deberán indicarme en su reserva su nombre y apellido y si van a venir con algún acompañante, mas el blog de referencia (Ej: Juan Pérez, mas 1 acompañante, Blog la noche de la chevy). Tomo reservas hasta el viernes 5 de agosto inclusive si es que da el espacio.
Desde ya la invitación corre por mi cuenta, siendo la entrada gratuita para los que entren en la lista. Por ello la capacidad es limitada.
En el evento además se encontrará a la venta un dvd con la recopilación de mis cuatro video/cuentos (MANIFIESTO-LA SEGUNDA CRUZADA-EL ESCRITO DE TOLEDO-LA TERCERA CRUZADA).
Para hacer sus reservas, escribir un mail con los datos que detallé mas arriba a cesartrex@gmail.com
DIA Y HORA: SABADO 13 DE AGOSTO, 19:30 HS.
En la confirmación de la reserva les daré la dirección exacta. Espero que nos veamos.CESAR.-
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